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En una década de convulsiones temáticas, en la que abundaban los detractores del cine del Oeste y los adictos a la temática crepuscular, John Ford asumió los ecos revisionistas y filmó, en 1962, una de las más bellas historias del western que jamás se hayan rodado. No sólo es el canto del cisne de una época fascinante, sino la versión nostálgica de alguien que ya advertía entonces el giro radical que iba a adoptar el cine en los años venideros. La película siempre me ha parecido que cuenta dos historias perfectamente mezcladas, lo que el argumento nos cuenta con sensiblilidad y crudeza y lo que el director -un superviviente excepcional del siglo XX- nos deja entrever sobre el final de una civilización, la del legendario y salvaje Oeste, en manos de la propia industria del cine, que ya no iba a admitir a los héroes de antaño. Liberty Valance y Tom Doniphon no sólo simbolizan una época determinada de la historia norteamericana, sino lo que la propia industria del Cine quiere enterrar. Ramson Stodard, el abogado que encarna James Stewart, representa la civilización y, de alguna manera, el tipo de personaje cinematográfico que el revisionismo prefiere destacar. "El hombre que mató a Liberty Valance" es, en esencia, una bella historia de amor que no se puede explicar en dos planos. La flor de cactus surge a comienzos de la película y permanece hasta el final, en la emotiva escena del tren. Sentimentalismo, humor, nostalgia, acción, odio, amor y una sensación de que toda una época y todos los grandes momentos del western están concentrados en el metraje. Es un monumento del Cine al western que trasciende a cualquier género. Por eso es, tal vez, una de las mejores obras de la historia de este arte. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |