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Películas para el siglo XXI: Visitor Q, de Takashi Miike PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Miguel   
viernes, 23 de diciembre de 2005
La violencia hace la felicidad

Visitor QTodos los años llegan a nuestras pantallas unas cuantas películas con el dudoso adjetivo de "polémicas", con colectivos de EEUU persiguiéndola a diestro y siniestro, con críticos que la alaban y otros que la desprecian y con los productores de la película regodeandose de ello. No hay nada mejor para vender una película. La polémica lleva a gente a las salas. Y si no te conviertes en película de culto con un montón de freaks detrás tuyo.
Me acuerdo sin ir más lejos de una tontería con Reese Whiterspoon (seguramente esté mal escrito) sobre el cuento de la caperucita roja. O bien Julio Medem, que tiene donde elegir entre su patético erotismo new age en Lucía y el sexo o el documental La pelota vasca, donde se nos contaba un montón de cosas del País Vasco que ya sabíamos para explicar... ¿para explicar qué? Claro que hay un montón de directores polémicos por ahí que se dedican a hacer de la polémica el único atractivo de sus films. Por suerte a John Waters nadie le hace caso. Normal, sus películas parecen una reelaboración americana de lo que hacía aquí en su tiempo Paco Martínez Soria. Ahora lo que se lleva es Michael Winterbottom y Lars Von Trier, con sus planos modernetes y sus cuentos morales "yo-se-más-que-nadie", donde se nombran como salvadores de la cultura occidental.

 Pero no tenía como cometido este texto descalificar a directores que me caen mal, aunque es innegable que se lo merecen, por su prepotencia y sus manías de convertir el cine en un arma política, olvidándose, mira tú por donde, del cine. Personalmente opino que si uno quiere ser polémico debe ir hasta el final. Porque claro, algunos van de genios toda la película, con mucha teta y muchos tacos y al final te clavan un happy end inaguantable. El cine es un arte muy hipócrita, no me cabe la menor duda. ¿Y qué me decís de esos directores que van de underground y de antisistema y a la mínima que les llama Hollywood se largan a hacer una película de 100 millones de dólares?

Bueno, bueno, ya está bien. Aquí íbamos a hablar de Takashi Miike, el director polémico por excelencia. Lo primero que debemos decir es que a sensei Takashi parece importarle poco la polémica o lo que la gente diga de él. En sus películas jamás pone el menor énfasis en los aspectos mórbidos, los retrata con sencillez, para que sean más impactantes. Si jugara con la iluminación o la música ganaría en espectacularidad, pero perdería su toque inocente. Porque supongo que para Miike lo que sale en sus películas debe ser muy normal. En Ley Lines tras una escena de amistad fraternal puede ir una violación... ¡¡¡filmada desde el interior de la vagina!!! Así es el mundo de Takashi Miike, lo peor y lo mejor se dan la mano (aunque siempre suele ganar lo peor). Lo cierto es que el mundo real también es así. Mientras una familia duerme tranquila en su casa, quizás en otro sitio tres degenerados se dediquen a quemar a una vagabunda, o quizás un presidente loco se dedique a invadir países. En cuestión de moral, los términos medios parece que no existen. La felicidad tampoco, quizás la falsa felicidad, o una felicidad ignorante, ya que supongo que cada vez que una pareja se besa, un niño se muere en el mundo. No creo que sea algo que vaya a cambiar, ni tampoco pretendo criticarlo, puesto que ahora yo estoy escribiendo esta nimiedad y al mismo tiempo la vida de un judío, de un palestino o de un iraquí puede estar en peligro.

Takashi Miike tiene muy en cuenta esto. Quizás más que ningún otro director. Olvidaos de todas esas películas ONG que ganan dinero a costa de martillear nuestras conciencias mientras nos divierten (¿?). Acordaos de Hotel Rwanda, con su musiquita étnica mientras salían miles de cadáveres, ¿cómo se puede ser tan hipócrita? Por suerte existe una película llamada Visitor Q. Es fácil de resumir: una familia burguesa. La niña se prostituye y el padre es uno de sus clientes. Al niño lo maltratan en la escuela meándole encima y el chaval, impotente, pega a su madre para desahogarse. ¿Y la madre? Se prostituye también para poder comprarse drogas con las que soportar el dolor. Luego viene un visitante (el visitor q del título) que se dedica a golpear al padre en la cabeza con pedruscos mientras atiende a las perversiones de su mujer. Por cierto, es una comedia. Añadan a todo esto escenas de necrofilia, asesinato y desmembración de cadáveres. Por si fuera poco parece estar rodada en video casero.

La familia, después de asesinar a varias personas consigue alcanzar la felicidad. Matar en familia les ha enseñado a mantenerse unidos, a apreciarse los unos a los otros. Supongo que mucha gente se echará las manos a la cabeza. Sin embargo, yo creo que es verdad. La violencia hace la felicidad. En California, tras el asesinato (¿por qué no llamarlo por su nombre?) de "Tookie" Williams con el beneplácito de Gobernator, mucha gente salió a la calle para celebrarlo. Tras los atentados del 11-S, en Palestina y otros países árabes hicieron fiestas. La violencia y el sufrimiento de seres ajenos parece ser un bálsamo para el hombre. Los terroristas siempre son gente normal y tranquila, muchos criminales chilenos de la dictadura de Pinochet viven hoy como adorables abuelos.  Y así un largo etcétera.

El cine parece venir criticando esto ya hace algún tiempo. En Mystic River el asesinato era aceptado por toda la comunidad, todos (salvo dos personas) eran mucho más felices tras el asesinato de uno de sus miembros. ¿O quizás podemos ir mucho más atrás? ¡¡Por supuesto!! Ingrid Bergman y Cary Grant se iban muy felices en Encadenados, pero Hitchcock prefería poner su cámara al lado del pobre Peter Lorre, augurando su fatal destino. En Johnny Guitar, los dos protagonistas se marchan felices dejando atrás varios muertos. Solo su amor importa. Aún con excepciones, el cine siempre ha tendido en establecer una dudosa dialectica entre buenos que alcanzan la felicidad y malos que tienen lo que se merecen. La violencia muchas veces se ha justificado, ya que poco importa la muerte de una mala persona si dos chicos buenos y guapos se están besando en otra parte.

Hemos llegado a un punto donde el cine se ha deshumanizado por completo. El sexo ha substituído al amor. Creo que las mejores historias de amor las ha creado Yasujiro Ozu, a pesar de que apenas hay besos en sus películas y normalmente la mujer suele aparecer casi esclavizada (incluso suele ir unos pasos tras el hombre). Pero hay un respeto hacia las personas, una educación, un saber estar del que carece cualquier película contemporánea. Y lo mismo se podría decir de El hombre tranquilo de John Ford o de Madadayo de Akira Kurosawa. La deshumanización se culmina con la llegada de los efectos especiales. Con la chorradita de la pantalla azul los actores ya no saben donde están ni a quien miran. A la gente le da igual mientras la música sea buena y los paisajes bonitos.

Por eso el Visitor Q de Takashi Miike representa mejor que ninguno a la sociedad actual. Primero porque no critica, no intenta violentar la imagen, intentando decirnos qué está bien y qué mal (como odio el cine moralista), cada cual que saque sus propias conclusiones. Él solo muestra a gente descubriendo la felicidad a base de matar personas. Un hombre puede llegar a ser presidente haciéndolo (y no solo en los "satánicos" Estados Unidos). Miike solo retrata una realidad, aún haciéndolo de forma abstracta (dudo que exista una familia tan disfuncional). Ha mostrado como pocos los bajos instintos que dominan a las personas. Y hasta donde he visto lo sigue haciendo. Ningún otro director actual ha mezclado tan bien lo bueno y lo malo, la felicidad y el horror, la vida y la muerte. Visitor Q puede que sea el film que mejor le caracteriza, pero no olvidemos Gozu, Ley Lines, Rainy Dog, Audition, Izo, etc. Por supuesto en España apenas se distribuye, ¿acaso lo dudabais?

Comentario[s]
dios!
Escrito por Invitado el 2006-03-12 22:58:21
tengo q ver esta pelicula!
si pero...
Escrito por Invitado el 2006-08-22 14:58:00
es evidente q sin violencia no hay felicidad xq,cómo darse cuenta de lo bueno si se desconoce lo malo?y esta teoría no es precisamente de ayer...sabes cuantos siglos tiene el símbolo del yin y el yan?por otro lado encuentro q el humor negro (basado en los excesos y lo absurdo) q presenta Miike es su debilidad, como espectador lo agradeces, pero todo parece + lejano e improbable.y como puedes odiar el cine crítico y alabar a Miike?si critica el desmoronamiento del núcleo familiar, la inmoralidad de la juventud e incluso el fenómeno de la telerealidad.Miike me parece excelente pero si quieres ver a un aunténtico maestro mira Pier Paolo Pasolini sobretodo Saló o los 120 dias de Sodoma, si auguantas hasta el final...luego me cuentas ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla )

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