| Toma Primera - ALABAMA |
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| Escrito por Buscemi | ||
| viernes, 11 de noviembre de 2005 | ||
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Durante los últimos tres años, se ha venido publicando en la lista de correo de cinéfilos una columna del que aquí escribe, a veces diariamente, otras veces no tan diariamente. En vista de que estamos estrenando nueva página, intentaré hacer un resumen, compendio o Greatest Hits de lo que han sido estos tres años de columnas. Empezamos pues.
ALABAMA Hace ya varios meses, María tuvo el detalle de regalarme a Alabama (aunque entonces no tenía nombre) una gata de ésas que todos hemos visto por la calle alguna vez, gris y blanca, atigrada, de grandes ojos amarillos y que, acostumbrada a estar solamente con su madre y su hermana, se pasó algo así como un mes entero escondida detrás del bidé, en cuanto me veía aparecer por casa. Solamente salía para comer y hacer sus �cosillas�, y todo eso a velocidad de vértigo. Pero poco a poco comenzó a hacer como que yo no existía, comiendo mientras un servidor se dedicaba a escribir en el ordenador, hasta que un día en el que se encontró el plato de comida vacía me lo reclamó con un par de maullidos de hambre. Creo, porque el tiempo tiende a hacernos olvidar ciertas cosas, que el paso siguiente fue tumbarse en el sofá, a mi lado, mientras yo leía o veía la televisión, pero eso sí, sin admitir bajo ningún concepto que la tocase, acariciase o algo semejante. Evidentemente, todo esto ha ido variando con el paso del tiempo. Supongo que, a su manera, Alabama fue notando mi interés hacia ella, así que comenzó a dejarse tocar, acariciar, hasta el punto de que ahora duerme siempre a mis pies, me despierta cuando apago el despertador por las mañanas con pequeños golpecitos en la mano, me da la bienvenida cuando llego a casa maullándome, siguiéndome y frotándose contra mis piernas a la mínima ocasión. Pero también es cierto que, con el paso del tiempo, se ha tomado las confianzas que uno no hubiera imaginado en un principio. Si, por cualquier razón, la ignoro o la molesto cuando está quedándose dormida, no duda en lanzarme un zarpazo, ponerse de muy mala leche y largarse al cuarto de baño, dejándome con un buen arañazo en la pierna o en la mano. Supongo que es su manera de decirme que nos llevamos bien, que estar juntos es algo que le gusta, pero que no me crea que las cosas se van a hacer como a mí me dé la gana por la sencilla razón de que estamos en mi casa y le doy de comer. Estoy seguro de que, sin mí, sabría arreglárselas de maravilla, y simplemente estamos juntos por una especie de pacto de buen rollo y amistad que, también es cierto, nos proporciona a veces momentos divertidos y relajantes. Creo que, aunque en un principio le puse el nombre de Alabama por cuestiones �cinéfilas�, ella ha ido adquiriendo modos y costumbres, y formas de ser, que cada vez la acercan más a ese nombre, hasta el punto de haberse convertido en la Alabama de los gatos. A su manera, es como si ella hubiera elegido ese �nick� por razones más que evidentes. O eso, o es que yo le intuía modos y maneras, y mi subconsciente me traicionó. En cualquier caso, en ocasiones, me hace pensar bastante en ese �nick� que todos elegimos o nos eligen y que, con el paso del tiempo, se convierte en un toma-dame que modela nuestra manera de ser en el IRC, y porque no, también en medio de una cena entre un montón de compañeros de
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