| Toma Doce - EL TIEMPO EN SUS MANOS |
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| Escrito por Buscemi | ||
| viernes, 11 de noviembre de 2005 | ||
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¿Qué haríais con una máquina del tiempo? ¿Iríais hacia el pasado o hacia el futuro? ¿Buscarías a alguien o intentaríais remediar algún error del pasado?
Siempre he pensando que el éxito de las películas y los libros basados en la premisa del viaje en el tiempo se debe a estas preguntas. En docenas de ocasiones sentimos la necesidad, imposible por otra parte, de arreglar un error del pasado, o de ver cómo se desarrollará algún hecho que está comenzando a suceder, dentro de un tiempo. La mezcla de impaciencia ante el futuro y de velada desesperación ante un hecho que ya no se puede alterar consigue que esa película o ese libro nos parezcan... una buena terapia. Me gustaría ver como era mi ciudad hace 100 años. En una de las calles más céntricas de Vigo tenía hasta hace poco su estudio el cronista fotográfico por excelencia de esta ciudad. He visto antiguas fotografías en blanco y negro del barrio en el que crecí cuando era solamente un camino de barro rodeado de monte, he visto el edificio de mi antiguo instituto en construcción y he visto como el puerto se ha ampliado comiéndole terreno al mar, hasta llegar cientos de metros más adentro. Casi como si de una película se tratase, me he pasado horas y horas ojeando esa colección de fotografías, observando como esta ciudad cambiaba en los últimos sesenta años. Por desgracia, no puedo ver como será este barrio dentro de 50 años, ni el puerto, ni los coches o la calle principal. Mi mente puede imaginar cosas, y ella me lleva por donde a mí me gustaría ir. Pero nada más. Y, de la misma manera que imagino mi ciudad, imagino mi vida, mis amigos, mi casa, mi mundo. La imaginación es el arma más poderosa que tenemos para encarar lo que vendrá, lo que se avecina, lo que nos comeremos mañana con patatas. Por eso el viaje en el tiempo es tan atractivo. Porque permite a nuestra imaginación crear todo aquello que aún está por venir... y que, querámoslo o no, vendrá. Al final de El tiempo en sus manos, la película clásica, H.G. Welles regresa al futuro para comenzar un nuevo mundo, una vez ha liberado a los humanos de los Morlocks (que caretas de goma, por dios). Su amigo observa que Welles se ha llevado consigo tres libros y le pregunta a la ama de llaves... ¿qué tres libros se llevaría usted? Siempre me ha gustado imaginarme qué tres películas me llevaría a donde fuese para comenzar una nueva vida... y siempre, continuamente, las estoy cambiando. Quizás haría falta un mundo entero nuevo y lleno de películas, porque, al igual que con los libros, lo mejor y lo peor de la imaginación del hombre se encuentra en ellas, de la misma manera que lo mejor y lo peor de nuestras vidas se encuentra en nuestra historia pasada... y en nuestro futuro. De eso no tengo la menor duda.
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