| Toma Catorce - CIERRA LOS OJOS |
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| Escrito por Buscemi | ||
| viernes, 11 de noviembre de 2005 | ||
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Seguro que alguna vez han pensando: estaría bien poder volar. O has soñado con ver tu nombre en alguna parte. Incluso, con esa persona con la que te cruzaste una vez, o a la que ves todos los días. O con levantarte todos los días a las 9 y no a las 7. Conozco a quien sueña con pasear todas las mañanas con su perro por la playa, en invierno. Y a quien le gustaría medir tan sólo cinco centímetros más. Hay sueños de todo tipo. Yo, sin ir más lejos, sigo soñando con esos días de invierno en los que se respira a limpio, exactamente unos pocos minutos después de que la lluvia cese.
Conozco a una chica que sueña con su actor favorito, y a un chico que sueña con su actriz favorita. Y hay alguien que sueña con el presentador de TV al que ve todos los días. Y con esa persona que se fue de su vida y no sabe dónde estará ni que habrá decidido hacer con su tiempo, con sus mañanas y sus noches. Y tengo un amigo que toda su vida ha soñado con pilotar un Formula 1. Y otro que le daría la mano encantado a su director favorito, y sería el tipo más feliz del mundo si pudiesen mantener una pequeña conversación. Con una pequeña se conforma. Y, aunque no los conozco, veo todos los días a algunos que sueñan con que su vida cambie de una vez, con salir de aquello en lo que, por razones que incluso a ellos mismos y a mí se nos escapan, salir de aquello en lo que se han metido. Unos sueñan sólo con el sol, otros con la lluvia mojando su cara, otros... con ese viento que sopla y revuelve sus cabellos, su vida, sus entrañas. A mí me gustaría viajar en el tiempo. O que alguien llamase a mi puerta un día, me diese un sobre y dijese: Guárdalo, nos pondremos en contacto contigo. A ser posible, que fuese una bella mujer. Y sueño con que algún día desaparezcan las vallas y los agujeros de mi ciudad, y vuelva a ser la que conocí hace muchos años. Pero aunque ocurra, no será la misma. Ni ella ni yo. Y aún así, lo sigo deseando, con la misma fuera con la que sueño que amanece y siempre están en mi cara los cabellos negros que echo de menos cuando no están. Son sólo sueños. Los míos, los de los demás, los de todos. Y al mismo tiempo, no son sueños, son la realidad. Si no me crees, haz la prueba. Cierra los ojos.
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